En borde de río, el pueblo de Monestiés, clasificado entre los más bonitos de Francia, ofrece una etapa pacífica.
Arrollada en torno a la iglesia San Pedro la ciudad conserva numerosos testimonios de su pasado glorioso: vestigios de las fortificaciones mediavales, casas de entramado de madera y saledizos, lugar a cubiertos, puente del XIIe siglo prestado por los peregrinos de Santiago de Compostela…
Entre naturaleza y piedras, se sorprenderá al visitante de descubrir a la vuelta de callejuelas pintorescas, tesoros culturales presentados en únicos lugares: la capilla San Santiago y su conjunto estatuario del XVe siglo, una casa seigneuriale acogiendo el museo Bajen Véga, un molino rehabilitado en extensa sala de exposición. ¡Es en esta perfecta armonía que un gran número de artistas colocan cada verano sus maletas!
Monestiés rima con facilidad de uso, siempre a la cita en las numerosas manifestaciones que animan a lo largo del año los lugares sombreados del pueblo.
¡Cultura, naturaleza, sabores o distensión, cualquiera que sea su deseo, el visitante vuelve a salir seduce siempre, con el deseo de volver de nuevo un día a Monestiés… destino golpe de corazón!